En Bodegas Iribarren cultivamos una tradición familiar que nace del empeño de Leopoldo Iribarren. Desde entonces, cada generación ha añadido su saber sin renunciar a la esencia artesanal que nos define: respeto por la tierra, paciencia en la viña y cuidado meticuloso en la elaboración de cada cosecha.
Nuestra filosofía combina métodos tradicionales con avances técnicos que respetan el carácter natural de la uva. Trabajamos parcelas seleccionadas sobre suelos ricos en minerales y exposiciones que favorecen una maduración equilibrada. La vendimia se realiza casi siempre a mano y la selección del racimo es estricta: solo lo mejor llega a nuestras prensas y barricas.
En bodega, el proceso busca el equilibrio entre la elegancia y la expresión de la tierra. Crianza en barricas de roble elegidas, control de temperaturas y fermentaciones cuidadas permiten que nuestros vinos desplieguen aromas complejos y una textura aterciopelada que invita a la contemplación y al disfrute pausado.
La sostenibilidad y el respeto al entorno son pilares de nuestra actividad: prácticas vitícolas responsables, fomento de la biodiversidad y gestión eficiente del agua y de los recursos. Creemos que una bodega responsable ofrece mejores vinos y transmite un legado que merece perdurar.
